El semipórtico se sitúa entre el pórtico completo y el puente grúa. Por un lado una pata rueda sobre carril en el suelo; por el otro, un carril en ménsula se fija a un muro o pilar existente. La carga pasa en parte al suelo y en parte al edificio.
Cuándo entra en juego
Dos situaciones típicas. Primera: el edificio tiene un pilar portante en un lateral, pero la cercha de cubierta no puede soportar un puente grúa completo. Segunda: la zona a atender cubre solo parte de la nave y un pórtico completo ocuparía suelo innecesariamente.
En ambos casos un extremo se apoya en lo existente: cimentación y pérdida de superficie se reducen a la mitad.
La condición determinante: el apoyo de la ménsula
La partida decisiva no es la grúa, sino el muro o pilar que recibirá el carril en ménsula. Además de la carga vertical, la ménsula transmite a la estructura el momento derivado de la luz. La capacidad del punto de fijación se calcula en el levantamiento y se refuerza si hace falta.
Si se omite esta comprobación pueden aparecer fisuras o deformaciones permanentes.
Estructura y traslación
La pata del lado del suelo rueda sobre un testero dimensionado según la presión por rueda; el lado de ménsula circula sobre un carril mural. El sincronismo entre ambos lados importa: una diferencia de velocidad provoca marcha en diagonal y desgaste.
Dimensionado
Luz, altura bajo gancho y capacidad se fijan según lo que soporten tanto el carril del suelo como el lado de ménsula.